En los últimos años ha aparecido la etioterapia en mi vida, y este ha sido el escalón que ha supuesto el siguiente salto en mi carrera profesional y personal. De alguna manera me faltaban herramientas para atender a la persona “en su conjunto”.

De hecho nací a los 7 meses en el hospital de Logroño, vengo de un parto instrumentalizado, fui separada de mi madre, intubada y estuve un mes en incubadora. Me imagino que esto ha marcado una cierta sensibilidad en mí a tener una mirada de respeto hacia los embarazos y los recién nacidos, a la importancia de esta fase de la vida.

Estudié medicina en Pamplona y cursé la formación de pediatría en el hospital de Donostia, donde pasé por diferentes especialidades pediátricas estudiando y tratando diferentes enfermedades infantiles, así como realizando guardias durante todos estos años en urgencias pediátricas; el último año de residencia me especialicé sobre todo en neonatología. Durante 6 meses también tuve la oportunidad de formarme en el servicio de neonatología del hospital “12 de Octubre” de Madrid, donde conocí el “Método madre canguro” y esto marcó mi siguiente año, profundizando en este método y haciendo formaciones para conocer más los beneficios de esto: estar en varios talleres de la experta Natalie Choprak, ir al hospital Upsala de Suecia a conocer la forma de trabajar allí, estar en los simposios del Dr. Nils Bergman…

Me incorporé como médico adjunto en el equipo del servicio de neonatología del hospital de Donostia, donde estaba en partos de “riesgo” atendiendo a recién nacidos, realizando exploraciones físicas de recién nacidos en la planta de maternidad, realizando el cuidado de los recién nacidos ingresados en el servicio de neonatología… Me imagino que este recorrido fue una forma de mirar todo lo vivido cuando yo nací.

Después fui madre, experimentando la magia del parto en casa, interiorizando lo que supone este momento sagrado. La maternidad me trajo una identidad de crisis terrible, me sumergí por completo en mi proceso de búsqueda y comprensión interna y en la maternidad, en ese deseo de hacer respetable la educación infantil estuve acompañadas por Cristina y José Ramón de Hazi-Hezi. Aprendí mucho sobre ellos y sobre lo que nuestras dos hijas me enseñaban todos los días, entendiendo a menudo como pediatra el “modo teórico” que estaba vacío.

Después comencé a trabajar en el ambulatorio, donde además de atender a las enfermedades infantiles, he vivido durante todos estos años un espacio de confianza, cuidado y complicidad con las familias.

He experimentado los límites de la normativa y la burocracia impuestos por el sistema sanitario, viviendo una gran frustración. Y diría que esta ha sido la fuerza que me llevaba a buscar durante todos estos años una forma complementaria, de manera que realicé un máster en naturopatía por la Universidad de Zaragoza y muchos estudios de homeopatía, siendo estos recursos uno de los pilares fundamentales de los tratamientos utilizados en mi trabajo diario, con las familias que lo deseaban.  También he realizado talleres en el ambulatorio y en el proyecto “familiagunea” con niñas y niños de 2 años, recién nacidos y  mujeresembarazadas, siendo dinamizadora de grupos junto con el resto de compañeras. También en esta época he impartido talleres de alimentación complementaria y  de primeros auxilios en diferentes espacios.

Durante todos estos años me preguntaba qué estaba viviendo el niño detrás de los síntomas físicos que manifestaban, y desde ahí comprendía al niño y transmitía a las familias una nueva mirada, haciéndoles ver que de alguna manera la enfermedad era un signo de algo que había que atender. Esta mirada, este impulso que me salía de mi interior, creo que fue lo que me ha llevado a centrarme cada vez más en la pediatría social, donde he llevado a cabo muchas colaboraciones tanto con los servicios sociales como con los centros escolares, habiendo sido parte del programa de detección temprana.

En los últimos años ha aparecido la etioterapia en mi vida, y este ha sido el escalón que ha supuesto el siguiente salto en mi carrera profesional y personal. De alguna manera me faltaban herramientas para atender a la persona “en su conjunto”. En situaciones en las que los recursos que tenía se quedaban cortos, la clave que me ha dado la comprensión, abriéndome la puerta de poder acompañar a adultos,  más allá de la pediatría.

Todo este recorrido me ha hecho quien hoy en día soy, y desde este  conocimiento y experiencia intento acompañar a niños, adultos y familias.

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